viernes, 22 de mayo de 2020

EL AGUA DE LAGUARRES. 2

En nuestra entrada del 19 de marzo pasado, ya informamos de la situación por la que atravesaba el núcleo de Laguarres con respecto a su abastecimiento de agua potable. La solución que se adoptó fue la de asegurar el suministro, llenando los depósitos mediante cubas de agua desde el abastecimiento de Capella mientras se realizaban las obras necesarias para mejorar la captación del ríoIsábena, tal como el ayuntamiento dio a conocer.
El pasado sábado 16 de mayo el agua del grifo sale turbia y con evidente olor a purin. La situación no mejoró durante el fin de semana y el lunes, los vecinos afectados se dirigieron al ayuntamiento de Capella donde les aseguran que el agua es apta para el consumo.
El martes 19, ya había disminuido algo el olor, aunque se sigue percibiendo el del purín. Varios vecinos deciden someter a análisis el agua del grifo para saber a qué atenerse y el jueves 21 el Colegio de Farmacéuticos de Huesca les traslada el resultado que arroja un índice de amoniaco 7 veces superior al admitido para el consumo y un alto índice, también en nitratos.

Al margen de la validez legal de esta analítica, se confirman las sospechas de la mala calidad del agua del abastecimiento.
Con esta información los vecinos que mantienen su preocupación se ponen en contacto con SEPRONA, Medio Ambiente y la Oficina Comarcal Agraria. En su ánimo no existe una intención de culpabilizar a nadie, aunque si muestran su malestar por el escaso interés demostrado ante una situación que, más en esta época de confinamiento, puede poner en peligro la salud. Si unos pocos vecinos, con medios escasos, han conseguido una analítica en un plazo de dos días, causa extrañeza que el ayuntamiento no haya sido capaz de algo parecido.
Se está a la espera de que el consistorio de Capella realice una nueva analítica el próximo lunes. Esta tardanza es ya de por si negligente porque evita peritar el momento puntual en que se ha producido la anomalía en el abastecimiento.
Desde este grupo ecologista hemos conocido en varias ocasiones vertidos puntuales de purines, tanto en el Esera como en el Isábena que son difícilmente demostrables si lo que hacen las autoridades que deben de velar por la salud de los vecinos y el cumplimiento de la normativa medioambiental es realizar un análisis después de una semana de que se haya observado la irregularidad.
Coincidimos con los vecinos de Laguarres en la intención de evitar la culpabilización, pero nos parece muy grave que después del tiempo transcurrido desde nuestra anterior entrada, la situación lejos de resolverse haya demostrado que la solución provisional adoptada también ha fallado.
No nos debería valer la solución de beber agua embotellada. El abastecimiento y el saneamiento de agua es una competencia municipal que se debe prestar con plenas garantías de calidad.
Lo que pone este hecho sobre la mesa es la precariedad del equilibrio de la industria del porcino y como el coste de una parte de ese proceso, se saca del proceso económico para que lo absorba la sociedad en un ejemplo de insolidaridad que huele mucho peor que el purín que producen. 

Otra información publicada sobre ganadería industrial:
https://ribagorzaenaccion.blogspot.com/search/label/GANADER%C3%8DA%20INDUSTRIAL