lunes, 16 de septiembre de 2019

RESPUESTAS A LA ALCALDESA DE MONTANUY


Cuando la alcaldesa de Montanuy dice que “se trata de un proyecto aprobado por los propietarios de la montaña de Castanesa y apoyado por los vecinos”, podemos recordarle que si bien es cierto que hay un consenso mayoritario a favor del proyecto, no puede negar que también ha habido una fuerte oposición interna organizada desde el principio y que se ha manifestado en la configuración de asociaciones como “Naturaleza Rural” y en una fuerte presión política en el entorno municipal. En 2008, las elecciones fueron presentadas por el ayuntamiento como un refrendo al nuevo Plan Urbanístico, sin el cual no se podía llevar a cabo el proyecto de Castanesa, y perdieron dos concejales. En 2011 un 44% de los votantes se posicionaron abiertamente en contra de este tipo de desarrollo oligárquico, en 2019 sigue manteniéndose la misma situación.
Se confunde la alcaldesa de Montanuy cuando “muestra su asombro acerca de las manifestaciones de los grupos ecologistas a los que les ha sorprendido el inicio de obras, cuando ya fueron anunciadas por la DGA la pasada primavera”. El entorno ecologista sabe perfectamente en qué estado está el proyecto y cual es el proceso de ejecución. Lo que sorprende al entorno ecologista es ver como se da continuidad a un proyecto muerto, desfasado, desmembrado y sin ninguna expectativa de futuro.
La alcaldesa de Montanuy y todos a los que representa viven esta situación con las falsas expectativas de un desarrollo económico vinculado al esquí y a la especulación urbanística, porque terreno para construir y edificar, sí que hay en Montanuy. Ester Cereza no quiere asumir que la burbuja inmobiliaria estalló y que ya no va a nevar como antes. Ella misma se engaña.
Pero es que, además, premeditadamente, Aramón la está engañando, porque las verdaderas intenciones de Aramón son exclusivamente contables. El proyecto de Castanesa computa en el activo de la contabilidad de Aramón S.A. equilibrando precariamente su balance. Si les caduca el estudio de impacto ambiental tendrán que sacar del activo el Proyecto de Castanesa y automáticamente Aramón S.A. tendrá graves problemas contables, si no entra en quiebra. Para que esto no ocurra, tienen que empezar las obras en Castanesa este verano y terminarlas antes de diciembre de 2020, fecha en que caduca la Declaración de Impacto Ambiental. A Aramón solo le interesa salvar su empresa de la quiebra, nada que ver con el desarrollo social de las zonas de montaña. Y la alcaldesa de Montanuy es ingenuamente cómplice de Aramón, conducida de la mano de Marcelino Iglesias, el siempre valedor de este despropósito.
En Radio Huesca dice: “A aquellos que se oponen, desde las grandes ciudades a un proyecto apoyado y demandado por todo el territorio y, en especial, por los propietarios del monte, les invita la alcaldesa de Montanuy, a acercarse al territorio y plantear soluciones reales”. Naturaleza Rural quiere recordarle que las ciudades están llenas de gente que emigró de los pueblos y que algunos de los mayores propietarios de fincas rurales viven en la ciudad, por ejemplo Aramón que es ahora el mayor propietario de terreno en Montanuy. Y recordarle también que Aramón ha amenazado con la expropiación (como si una empresa tuviera la capacidad para expropiar) a los vecinos que no están de acuerdo en ceder sus fincas para este proyecto y que a todos les va a pagar a precio de expropiación con lo cual, los que sí quieren vender tampoco tienen motivos para la alegría.

Para descargar la obra de Costa:
http://www.juntadeandalucia.es/educacion/vscripts/wginer/w/rec/3215.pdf